"Cuando haya alcanzado a medir a Dios sabré que todo
es estrechísimo.
Porque... ¿Qué es Dios?.
ÉL es la mente del universo, es todo aquello que ves y todo aquello que no ves. Así se nos hace visible su grandeza, de la
cual no se puede pensar nada más grande, dado que por sí misma lo es todo, y por fuera y por dentro contiene su obra. Director y custodio del universo, alma y espíritu del mundo, señor y artífice de esta obra, a la que todo nombre conviene. . ., del
cual dependen todas las cosas, causa de las causas. . ., que provee con su consejo a este mundo. . ., de quien han nacido todas las cosas, de cuyo espíritu vivimos todos.
Dios está cercano a tu persona, está contigo, en tu interior. . .
El Espíritu Santo reside en tí, es el observador y custodio de nuestra maldad y de nuestra bondad. Y de la misma manera que lo tratamos, así nos trata él. No existe ningún hombre bueno
sin Dios: ¿podría alguien, sin su ayuda, elevarse por encima de la fortuna?... en cada uno de los hombres buenos, aun en aquellos a quienes la existencia de Dios les parezca incierta, habita Dios.
El alma ...infinita y sagrada, es enviada por Dios a este mundo terreno para hacernos conocer de más cerca lo divino, ella habla ciertamente de nosotros, pero se mantiene ligada a su origen: pertenece a Dios, en ÉL tiene su centro de suspensión y hacia ÉL dirige su mirada y refulge".
-Séneca.

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