lunes, 26 de noviembre de 2012

SOBRE LA PAZ....


La paz que traigo en mi pecho es diferente a la paz que soñé un día. Cuando se es joven e inmaduro se cree que tener paz es hacer lo que se quiere, quedarse en silencio y jamás enfrentarse a una contradicción o una decepción.
El tiempo nos ha mostrado que la paz es el entendimiento de algunas lecciones que la vida nos ha enseñado y nos ofrece. La paz está en el dinamismo de la vida, en el trabajo, en la esperanza, en la confianza, en la fe.
Tener paz es tener la conciencia tranquila, es saber que se hizo lo mejor o que se intentó. Tener paz es asumir responsabilidades y cumplirlas, es tener serenidad en los momentos difíciles de la vida. Tener paz es tener oídos que oigan, ojos que vean y boca que diga palabras que construyan. Tener paz es tener un corazón que ama. Tener paz es admitir la propia imperfección,  es reconocer los miedos, las flaquezas, las carencias. Tener paz es respetar las opiniones contrarias y evitar las ofensas. Tener paz es aprender de los propios errores. Tener paz es tener el valor de reír o llorar cuando se es necesario, es tener fuerza para volver atrás, pedir perdón, rehacer el camino, agradecer.
La paz que ahora traigo en mi pecho es la tranquilidad de aceptar a los otros como son y estar dispuesto a cambiar mis propias imperfecciones, es la voluntad de compartir lo poco que tengo, es mejorar lo que está a mi alcance, aceptar lo que no puede ser cambiado y tener lucidez para distinguir una cosa de otra. Es tener la certeza de la vida futura y la convicción de que recibiré de las leyes soberanas de la vida lo que a ellas haya ofrecido.

martes, 20 de noviembre de 2012

QUE YO NO PIERDA...

Que Dios no permita que yo pierda el romanticismo, aún sabiendo que las rosas no hablan...

Que yo no pierda el optimismo, aún sabiendo que el futuro que nos espera puede no ser tan alegre...

Que yo no pierda la voluntad de vivir, aún sabiendo que la vida es, en muchos momentos, dolorosa... 

Que yo no pierda la voluntad de tener grandes amigos; aún sabiendo que, con las vueltas del mundo, ellos podrían irse de nuestra vida...

Que yo no pierda la voluntad de ayudar a las personas, aún sabiendo que muchas de ellas son incapaces de ver, reconocer y retribuir, esta ayuda...

Que yo no pierda el equilibrio, aún sabiendo que muchas fuerzas quieran que yo caiga... 

Que yo no pierda la voluntad de amar, aún sabiendo que la persona que yo más amo, pueda no sentir el mismo sentimiento por mí...

Que yo no pierda la luz y el brillo en la mirada, aún sabiendo que muchas cosas que veré en el mundo, oscurecerán mis ojos...

Que yo no pierda la garra, aún sabiendo que la derrota y la pérdida son dos adversarios sumamente peligrosos...

Que yo no pierda la razón, aún sabiendo que las tentaciones de la vida son muchas y deliciosas...

Que yo no pierda el sentimiento de justicia, aún sabiendo que la perjudicada pueda ser yo... 

Que yo no pierda mi abrazo fuerte, aún sabiendo que un día mis brazos estarán débiles... 

Que yo no pierda la belleza y la alegría de ver, aún sabiendo que muchas lágrimas brotarán de mis ojos y correrán por mi alma... 

Que yo no pierda el amor por mi familia, aún sabiendo que ella muchas veces, me exigirá esfuerzos increíbles para mantener la armonía...

Que yo no pierda la voluntad de donar este enorme amor que existe en mi corazón, aún sabiendo que muchas veces él será rechazado...

Que yo no pierda la voluntad de ser grande, aún sabiendo que el mundo es pequeño...

Y encima de todo...

Que yo jamás me olvide que ¡Dios me ama infinitamente! Que un pequeño grano de alegría y esperanza dentro de cada uno es capaz de cambiar y transformar cualquier cosa, pues ¡la vida es construida en los sueños y realizada en el amor!

¿De qué nos sirve vivir, sino sabemos respirar? ¿De qué nos sirve soñar, sino somos capaces de hacer realidad nuestros sueños?

viernes, 16 de noviembre de 2012

TÚ ERES EL RESULTADO DE TUS ACCIONES


No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar; corrigiéndote, el triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.

Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar.

No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera, todo dependerá de ti; no te amargues con tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.

Si, tú has sido el ignorante, el irresponsable, tú, únicamente tú, nadie pudo haber sido por ti.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes de los audaces, imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin alimento morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande, que el más grande de los obstáculos.

Mírate en el espejo de ti mismo.

Comienza a ser sincero contigo mismo. Reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.

Reconócete dentro de ti mismo, más libre y fuerte, dejarás de ser un títere de las circunstancias,
porque tu mismo eres tu destino.

Y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.

Levántate mira las mañanas y respira la luz del amanecer.

Tú eres parte de la fuerza de la vida

Ahora despierta, camina, lucha.

Decídete y triunfarás en la vida.

Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.
PABLO NERUDA